Por Luz Andrea Gómez Brito.

 La riqueza de la palabra escrita condensada en novelas literarias, halló en el cine una manera de reproducir en imágenes las historias contadas en los libros y de acercarse a los lectores. Sin embargo, se podría afirmar que el cine por ser relativamente nuevo, se apoyó en la literatura para enriquecer el arte inventado por los hermanos Lumière; que un principio fue considerado como un distractor de las masas o un espectáculo burdo. Esta afinidad entre ambos artes ha logrado que el cine adopte recursos estéticos e iconográficos al momento de elaborar un guion cinematográfico que recree visualmente los fragmentos de las obras literarias y le dé carácter a los personajes que hilan la historia.   

Si bien es cierto que la literatura está dotada de elementos descriptivos y de un lenguaje exquisito, tampoco se puede negar que el cine y la literatura tienen una característica que los une: narrar. Cada una con los aspectos que las componen. Pero, a pesar de que tienen afinidad, en ocasiones el deseo de adaptar un libro a la pantalla resulta insatisfactorio por distintos aspectos: extensión de la obra, escenarios erróneos, fidelidad en el argumento y la personificación. Otras veces, la película es fiel al libro y en otras, la película convence más que la novela literaria.

A lo largo de la historia el cine ha adaptado obras como los cuentos de Los Hermanos Grimm; ‘El nombre de la rosa’ de Humberto Eco; ‘Lolita’ de Vladimir Nabokov; ‘Romeo y Julieta’ de William Shakespeare; ‘Alicia en el país de las maravillas’ de Lewis Carrol; ‘El señor de los anillos’ de J. R. R. Tolkien; ‘Psicosis’ de Robert Bloch; ‘Orgullo y prejuicio’ de Jane Austen; ‘Cumbres borrascosas’ de Emily Brönte; ‘Drácula’ de Bram Stoker; ‘Como agua para chocolate’ de Laura Esquivel; ‘Frankestein’ de Mary Shelley; ‘It’ de Stephen King, entre otras.

Almadelibros.com habló sobre la relación entre literatura y cine con Nina Marín, cineasta y guionista que recientemente fue galardonada en el Festival Internacional de Viña del Mar, con su película ‘Tierra Quebrá’. Una producción colombiana y grabada en el municipio de Valledupar, que cuenta la historia de Manuela, una mujer que después de enviudar regresa a su casa materna después de 17 años, la cual está ubicada en el ámbito rural y regresa reconstruir los lazos familiares con su madre y con su tío, una vez allí, en ese lugar donde predomina la violencia ella sufre un quebrantamiento muy duro que es la muerte de su hijo mayor de 16 años, quien muere ahogado en un río cercano a la finca de su madre. Manuela decide enterrar a su hijo con los pies hacia adentro. Y en este trasegar de la familia durante un año y en esta comunidad, manuela empieza a tener una relación amorosa con su tío.

“Tratar de ver como vio el escritor su obra porque cada quien tiene una interpretación distinta a la mirada”. Nina Marín.
Obtén más detalles sobre el tema en este podcast.

¿Considera que el cine y la literatura están estrictamente ligados? ¿Cuál es el aporte que hacen ambos? 

El cine es un arte complejo en donde caben todas las artes: la música, las artes plásticas visuales, la danza. Además, el cine es un arte nuevo y en ese sentido el cine se sienta en la literatura, y eso lo vemos en el guion literario; porque es el que puedes interpretar y ser interpretado. Sin embargo, literatura y cine son dos escaleras distintas. El cine está justamente hecho para traducir las letras de los libros y la literatura es para llevarla a un libro en físico no frente a una pantalla. No obstante, están vinculados, aunque como lo he dicho el cine es nuevo, lleva más de cien años a diferencia de las otras artes como la música. El cine está en una zona que apenas se está explorando, en ese sentido se puede hablar del cieneasta que se deprende también de la literatura de esos guiones y pueden traducir la palabra escrita en imágenes sin tener un guion literario a la mano o hay otro que es el cine formal que definitivamente está amarrado directamente a la literatura.

¿Cómo lograr que una adaptación de una novela literaria al cine sea casi igual a la obra?

Basada da libertad al guionista que tiene que traducir la literatura a un guion y luego viene a traducirlo o a interpretarlo, entonces se dan ciertas libertades. Hay obras que sí son leales. Si pensamos en ‘El padrino’ que también fe un libro y que tuvo la fortuna de que el escritor y director trabajaron conjuntamente, y por eso sale la obra que sale y nos permite disfrutar de esta obra en el cine. Y son de las pocas obras que uno puede decir que el cine se puede acercar al libro. De hecho, el libro muchos directores lo rechazaron, pero Guillermo Coppola se lanza hacer la película y surge una obra maestra como esta. Hay ciertas libertades en ‘basadas’. No se hace una traducción literal completa del libro, uno separa la imagen y otra para leerlo.

¿Qué espera el cine lograr con la adaptación de las obras literarias? 

El cine es un arte para las masas, y lo que buscan también es buscar ese público masivo que permita llegar a más personas. Si hablamos de ‘El graduado’, es una película fantástica que se basa en un libro, ‘Psicosis’, que creo superó la obra. Son ejemplos que la literatura agradece.

¿Por qué en algunas ocasiones las novelas literarias no son bien adaptadas y terminan por cambiar la obra?

Eso depende del director o quien puede interpretar la obra. Porque es compleja y subjetiva, si bien es cierto la obra escrita tiene un creador pero cuando se abre a la obra cinematográfica estamos hablando de otra obra. Hay ciertas libertades para que el director, guionista o productor puedan tomar un rumbo leal a la obra original o tome otro rumbo. Estamos hablando de dos obras distintas a la larga.

¿Cuáles son los criterios que usan los cineastas para llevar una novela literaria al cine?

El primer aspecto es el interés, la búsqueda que tiene: si es una búsqueda para llegar a las masas o es una búsqueda por el gusto. Ahorita pasó con esta obra que va para los Premios Oscar ‘El olvido que seremos’ de Héctor Abad Faciolence, estábamos escuchando que toda esta película era una obsesión por llevarlo al cine y se fue involucrando a un equipo, y a una industria para que eso se diera. Por ejemplo, en Hollywood con ‘Harry Potter’ de J. K. Rowling eran Bestseller; ‘Juego de tronos’ George R. R. Martín, una obra grandísima y fue un éxito rotundo. Eso depende quien caiga.

¿Qué dificultades encuentran al momento de la adaptación en cuanto a la narrativa?

El cine va buscando mucho el tema de la literatura, si lees mis guiones siempre van buscando la literatura. Ha sido un problema, pero también una salvación. Un problema que a la hora de que se quieran vincular productoras lo ven con temor, pero a la hora que se lleva ha funcionado. Estos son casos excepcionales, porque  el cineasta puro está hecho para que cada línea sea interpretada a través de la imagen; mientras que la literatura se puede extender y adornar. Un guion cinematográfico no, este debe ir a lo concreto, una acotación específica, clara y contundente, sin necesidad de rodearla de una manera poética o bella. La literatura sí tiene una búsqueda incesante por embellecer la palabra y son cosas distintas. Cuando una persona está en el mundo de la literatura y trata de lanzarse al guion cinematográfico, en este caso, lo más cercano que podría él acceder si se enfrenta con grandes dificultades y es justamente encontrar la palabra precisa para la acción precisa que merece el cine, porque el cine técnicamente hablando debe ser muy preciso y en la literatura se pueden dar muchas libertades.

¿Cómo definiría literatura cinematográfica?

Yo tengo mucha afinidad por eso, y creo que el cine está para hacerse de todo. Y va en la búsqueda de cada quien. No todo cineasta caería en eso, no todo cineasta le interesaría hacer un escrito de guion embellecido por la palabra, yo sí. No sabría si definirlo, hablaría del proceso de la creación.

¿Ha elaborado un guion cinematográfico con aspectos literarios?

‘El camino de las luciérnagas’ que es la película de mi vida que sueño alguna vez hacer, con la que estuve en Suiza, Cuba, Los Ángeles, que aquí en el país no ha tenido mucha aceptación justamente porque está nutrida por esa literatura y ese realismo mágico, los mitos y leyendas, que cada que alguien ve el guion me dice que parece estar más leyendo un libro que un cinematográfico, pero mi interés es ese. En otro lado me ha funcionado, pero acá no, y no me desespera. Este camino es muy complejo y misterioso, depende de la búsqueda.

Mencione otras películas que considera han logrado una buena adaptación

‘El silencio de los inocentes’ de Thomas Harris; Requiem por un sueño de Hubert Selby Jr; ‘El club de la pelea’ de Chuck Palahniuk; ‘Jumanji’ de Chris Van Allsburg; ‘Jurasik park’ de Michael Crichton.

Por último, ¿qué consejos les da a los cineastas a la hora de adaptar una obra?

Entrar a dar un consejo en ese sentido no quisiera porque no lo he hecho y creo que no sería honesto, sin embargo, lo voy hacer desde la mirada que no lo he relacionado. He estado muy cerca de la escritura,  a la literatura y, creería que quien vaya hacer esa adaptación sea muy leal o muy fiel a la mirada del escritor, tratar de ver como vio el escritor su obra porque cada quien tiene una interpretación distinta a la mirada.