Libro: ‘El día que se perdió la cordura’.

Género: novela de suspenso.

Autor: Javier Castillo.

‘El día que se perdió la cordura’ es una historia en la que confluyen el amor, el asesinato, las sectas, la locura, sueños reveladores y el destino que nos persigue por más que le huyamos. Es un thriller que desde la primera página te mantiene en vilo por la intriga de conocer la verdad que se esconde detrás de los misteriosos asesinatos que incluyen señales extrañas.

Encontrarse a un hombre que camina desnudo en Boston y sosteniendo la cabeza decapitada de una mujer, podría ser la señal de un asesinato sangriento a manos de un hombre macabro o de un psicópata. Pero estas suposiciones solo deben ser determinadas por una investigación por parte de la policía o un centro psiquiátrico, quienes son los encargados de averiguar la identidad de ‘El decapitador’ que se rehúsa a confesar lo qué sucedió hasta que en el centro psiquiátrico logra dialogar con Stella Hyden, agente de perfiles del FBI, y la razón principal de Jacobs (el nombre de ‘El decapitador’) para estar en ese lugar.

Jacobs le empieza a contar los motivos de las muertes que iniciaron en Salt Lake diecisiete años antes y en donde el doctor Jekins (el director del centro psiquiátrico) está implicado indirectamente, debido a la extraña desaparición de su esposa Laura, quien constantemente sueña con lo qué debe hacer en el futuro. En fin, no les contaré más detalles de esta obra que me mantuvo en suspenso y con ganas de saber la verdad, ya que los personajes que aparentemente están locos resultan estar más cuerdos.

Frases:

“Cambiaría el mundo, movería el cielo, y esperaría una eternidad para recuperar su recuerdo, su sonrisa. Sobre todo para recuperar la cordura, para redimir mi culpabilidad y para entender el sentido de todos estos años”.

“A veces el destino nos pone a prueba para que sepamos que existe”.

“Las motivaciones, muchas veces infravaloradas, son el motor de la conducta humana”.

“Es muy distinto lo que una persona dice que quiere a lo que una persona quiere”.