Por Luz Andrea Gómez B.

Existen historias que desde la sinopsis nos alertan de una narración predecible y carente de originalidad, debido a las innumerables novelas que han recurrido al mismo argumento que pareciera estar adaptado con otros personajes y nuevos escenarios. En algunas ocasiones funcionan y se convierten en bestseller, quizás porque algunos lectores logran identificarse con la historia. Sin embargo, el exceso de cliché se asocia a una ausencia de creatividad del escritor, ocasionando que la obra sea clasificada en la categoría de libros malos.

Algunos clichés resultan válidos dentro de la narración, pues le proporcionan frescura y acercamiento al lector que busca identificarse en cierto momento con la lectura. Además, los escritores recurren a ellos como una herramienta para añadir simpleza, darle informalidad al texto o salvar la historia. Pero, lamentablemente muchos autores abusan de su uso y redactan una obra con exceso de clichés como por ejemplo: lugares comunes, aspecto físico de los personajes, metáforas trilladas, muletillas, frases comunes, personalidades predecibles, el villano con pasado traumático, el nerd que no encaja, entre otros aspectos que le restan credibilidad al libro y empobrecen la narración.

Desde mi punto de vista, una obra colmada de clichés no puede ser considerada como buena, ya que denota un poco esfuerzo del escritor para lograr una historia innovadora y creativa. Por eso existe la literatura, porque el lenguaje es amplio; tanto la vida como la imaginación proporcionan elementos y escenarios para crear una narración impecable sin caer  en los estereotipos que están de moda solo para obtener más ventas.

Algunos de los clichés provienen de las creencias populares y de la cultura a la que pertenecemos, en las cuales se han forjado arquetipos de belleza, perfiles psicológicos, acciones que van ligadas a la posición socioeconómica, y entre otras características con las que convive el ser humano cotidianamente. No obstante, se debe admitir que algunos géneros solo han dedicado a explorar un solo elemento. Pero es en la experticia del escritor que está la habilidad de contar su historia lo más original posible, para darle un giro a los clichés que no evolucionan y se limitan a transmitir lo mismo.

Sé original

Si el autor logra convertir ese cliché en algo positivo, con características innovadoras, la historia sería distinta. Por este motivo, les aconsejo lo siguiente: evitar el uso excesivo de metáforas rebuscadas que sobran en la narración, transforma la frase repetida en una más novedosa y con calidad literaria, en la redacción proporciona imágenes que hagan volar la imaginación del lector, deja de usar ‘había una vez’, no seas predecible,  no caigas en la monotonía de excederse en detalles que no aportan, proporciona hechos que sirvan para ambientar la historia, no seas evidente en la descripción del aspecto físico de los personajes, lee otras obras que tengan la misma temática que la tuya para evitar errores y no cuentes una historia que se parezca a las demás.

Algunos clichés recurrentes en la literatura

  • El chico malo que tiene problemas con sus padres.
  • El personaje que le teme al rechazo por no ser igual al resto.
  • La muerte de un personaje solo para sorprender o porque no se supo qué más debía hacer.
  • Los villanos que se enfrentan con los buenos.
  • Una mujer poco agraciada que se enamora de un hombre guapo e inalcanzable, pero que misteriosamente terminan juntos.
  • Un objeto que tiene poderes sobrenaturales.
  • El culpable de un asesinato siempre es una persona que no tenían como sospechosa.
  • Los triángulos amorosos.
  • Los amores imposibles entre personas de diferente posición social.
  • El hombre millonario perverso que manipula a las mujeres y ellas acceden.
  • Amor a primera vista.