También puedes escuchar la entrevista ampliada en este podcast.

En la memoria de la infancia del escritor Jhonny Gutiérrez Merlano, permanece intacto el recuerdo de su primer acercamiento a la lectura que se fue a través del libro ‘Las aventuras de Tom Sawyer’ de Mark Twain. Obra que lo acompañó durante un día mientras esperaba sentado en la parte trasera de una iglesia.

También atesora en su mente que nunca le leyeron en el colegio, ni mucho menos en su casa porque no eran lectores. Pues su padre a ‘duras penas’ aprendió a leer y a escribir, ya que su vida se la entregó al negocio de la construcción en Maicao, Guajira. Un municipio comercial que vio nacer al que hoy es ingeniero de Sistemas, gestor cultural, cofundador y coordinador del Cine Club ‘Guion Negro’. Miembro del Comité Editorial Ediciones El Lunario. Tallerista y promotor de lectura en el grupo Taller Barbas de Maíz. Y escritor del libro de cuentos ‘Fronteras de un escritor novato’.

Almadelibros habló con el cuentista al que también le han publicado en la revista de literatura ‘Nudos’, en ‘Sepetentrión, antología del cuento en el solar’ y en el compendio literario ‘Voz y frontera’ del Taller Literario Barbas de Maíz.

Hablemos primero de cómo fue ese primer acercamiento a los libros y la escritura.

El primer libro que leí a conciencia fue “Las aventuras de Tom Sawyer”, aún recuerdo con cariño las aventuras de ese chiquillo en el sur que narró Mark Twain. Ese libro lo leí por completo, en un día, sentado en la parte trasera de una iglesia a la que me llevaron. Es de esos libros que jamás releería porque creo que hay recuerdos que es mejor mantener como están. A los diez años no sabría que yo también narraría historias, de hecho mi primer acercamiento a la escritura fue a los 16. Una especie de descubrimiento de que podría enhebrar palabras para crear algo. No obstante, a los 19 pisé el Taller Literario El Solar, en el taller aprendí mucho más acerca de la literatura y las artes. Probablemente sin el taller literario no estuviera aquí. Algo que hacen los talleres literarios es acelerar ciertas cosas que, en la soledad, no sería posible.

Compendio de cuentos incluidos en ‘Fronteras de un escritor novato’.

Usted es ingeniero de Sistemas y el común denominador para la sociedad es que los ingenieros siempre están pensando es números, programación, etc., pero no en temas literarios…Cuéntenos un poco sobre cómo articula la Ingeniería de Sistemas con la literatura.

Primero que todo considero que el oficio de escritor no es incompatible con ninguna otra profesión. Un ejemplo es José Saramago que se desempeñó mucho tiempo como mecánico diesel, y seguramente si nos comentan esa profesión asaltaran nuestra mente imágenes de personas sucias y grasientas en su vida leerán un libro. Sin embargo, como diría Roberto Burgos Cantor, “Tengo un oficio para comer y otro para vivir”, por lo que creo que creo que un escritor ejercerá su oficio independientemente de lo que haga para ganarse el pan. 

Háblenos sobre esa pasión por escribir cuentos y nárrenos un poco su experiencia al escribir su primer cuento cuando descubrió que quería escribir.

Como comenté anteriormente, comencé a escribir a los 16. Más, como un descubrimiento de que yo podía hacerlo. Pero no fue hasta que entré en el taller El Solar a los 19 que me decidí por hacer de la escritura mi oficio para toda la vida.

Cuando éramos niños siempre nos leían en el colegio, en eventos de la biblioteca o nuestros padres. Me gustaría que rememorara esa época de la infancia y si esto tal vez incidió en la decisión de dedicarse a la redacción de cuentos.

Bueno, primero que todo quisiera comentar que mi familia no se caracteriza por ser de lectores. Aunque esto realmente no evita que alguien pueda ser escritor, citando de nuevo a Saramago: “El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir”, esto dijo Saramago de su abuelo y recordé, que el mío, sabiendo a duras penas: leer, escribir y las cuatro operaciones básicas. Construyó varias casas y edificios en Maicao, construcciones que hasta hoy se mantienen y son su legado. Lo que si recuerdo con mucho cariño es haber crecido y rondado mucho tiempo en el Teatro Imperio que administraba mi tío, era uno de los muchos cines que tuvo Maicao desde los años 60´s y el Teatro Imperio fue el último en cerrar en 2003. Allí pasaba muchos fines de semana y me vi un sinfín de películas de la época. Con respecto al colegio, que recuerde, nunca nos leyeron alguna obra en voz alta o hicieron algún tipo de promoción de lectura. No vine a pisar una biblioteca hasta los 16 lo cual es una lástima porque estoy seguro que lo hubiese agradecido enormemente y es que uno de los males de la educación en Colombia es la promoción de lectura, si bien hay muchos profesores haciendo un gran trabajo, se enfrentan a un mal sistémico que hay que reformar de fondo.

‘De este lado’ es el primer relato de este libro.

Su primer libro de cuentos se titula ‘Fronteras de un escritor novato’, el cual deja muchas inquietudes como por ejemplo: las dificultades de un escritor para publicar, el ímpetu y el deseo de escribir y ser leído, una voz de protesta para que los entes gubernamentales posen su mirada en la literatura, la unión de culturas entre sus fronteras, los límites que se traza un escritor al momento de escribir y publicar…En fin, son muchas; pero prefiero que sea usted el que nos desglose el título de su primera publicación.

Me gusta que la gente sea quien de sus propias interpretaciones a mis obras. Me alegra que cada persona me aporte una visión distinta. Es una retroalimentación con el lector que me agrada mucho. Ahora, yo me considero el eterno novato, soy alguien que le gusta estar constantemente informándose sobre un tema hasta agotarlo, me gusta aprender muchas cosas nuevas, siento que uno no debe dejar de formarse, pues considero que un escritor debe tener esa inquietud, esa curiosidad por indagar sobre temas que de otra forma no llegaríamos.

¿Qué temas se abordan en este compendio de cuentos?

Borges dijo una vez: “La vida de un hombre es la vida de todos los hombres” esto con referencia a que los seres humanos siempre hemos padecido los mismos males (cambian las culturas, la tecnología ciertos medios evidentemente) y esos males universales son de los que habla el arte. Por ejemplo, la culpa es un sentimiento que en la historia de la humanidad ha estado constantemente golpeándonos desde dentro.  Dostoyevski habló de ese tema en la gran obra “Crimen y castigo” pero esa obra no es recordada por su temática, es el lenguaje quien hace que una obra sea memorable, por ello yo me enfoco más en crear obras con un lenguaje nuevo y propio. Que quien lo lea sepa identificar que es mi voz la que canta la obra.

¿Cuál cree que es el mejor cuento que está incluido en este libro?

Esta es de esas cuestiones que me encanta de hablar con mis lectores, cada uno expresa cual es su cuento favorito. Yo no podría escoger uno, quizás decir cuál fue el más divertido de escribir para mí. Pero nada más allá de eso.

Este libro se consigue en este perfil https://instagram.com/ediciones_el_lunario?igshid=1aso0sclqodc0

¿Si usted fuera lector y no escritor de ‘Fronteras de un escritor novato’ qué tipo de emociones o contenido esperaría encontrar en cada página?

Cada lector tiene sus particularidades y premisas creadas… siento que es una elección de cada uno con base en sus creencias.

¿Cómo se escribe un buen cuento? Ahora se lo pregunto como tallerista y promotor del Taller Barbas de Maíz. Denos unas pautas para sentarnos a elaborar uno con todas las características.

En el cuento, como en cualquier otro tipo de arte, no existen moldes preestablecidos de lo que debe ser una obra. No hay formulas mágicas ni guías, a lo sumo relatos acerca de la experiencia de grandes autores. Cortázar por ejemplo comparaba escribir un cuento con un combate de boxeo y decía que “la novela es un combate que se gana por puntos y el cuento debe ganar por Knockout” y ni esta recomendación de Cortázar es una máxima inalterable. Cada cuento tiene su afán y su técnica. Un buen cuentista debe aplicar la técnica adecuada al cuento indicado.  

¿Qué debe hacer una persona si quiere participar de este taller?

Bueno, La Red de Talleres Literarios de La Guajira está compuesto por tres talleres: el Taller Literario Ábate en Uribía, Taller Literario Barbas de Maíz en Maicao y el taller principal que es El Solar en la ciudad de Riohacha.  Este año la pandemia nos privó del espacio físico del taller, sin embargo, hemos seguido trabajando en virtualidad. El arte no descansa. El próximo año esperamos continuar los talleres en la biblioteca del Parque Sagrado Corazón a las cuatro de la tarde.

 ¿Ha pensado en escribir novela o su objetivo literario es seguir siendo cuentista? ¿por qué?

Este primer libro es un trabajo de 8 años. El primer cuento tendrá esa edad y el más reciente del libro tendrá menos de dos años. Actualmente estoy trabajando en mi segundo volumen de cuentos (del que prometo no demorar 8 años en tenerlo listo) pero hay una gran responsabilidad con un segundo libro pues siempre se quiere innovar de alguna manera. La novela es un tema en el que también estoy trabajando. Una novela es una gran responsabilidad y requiere un esfuerzo y técnica diferente a la del cuento. No sé como termine pero siento que aunque surja una mala obra (si la novela fracasa evidentemente no la publicaré) es una ganancia en el sentido que me servirá de experiencia para lograr la meta de publicar una novela algún día.

Recomiéndenos cuentos y cuentistas que admire.

Colombia es cuna de una gran tradición literaria en cuanto a narrativa. Ciertamente es la tierra de García Márquez, uno de los mejores de la historia. Pero también podría citar a Germán Espinosa, Álvaro Cepeda Samudio, Héctor Rojas Herazo y el gran Roberto Burgos Cantor quien considero el último gran narrador que ha tenido Colombia. Por lo que considero que los nuevos escritores tenemos la responsabilidad de publicar obras que dignifiquen el lenguaje y la tradición que nos antecede. Bajo mi criterio y aparte de los antes citados, el mejor libro de cuentos que he tenido el gusto de leer es “El llano en llamas” obras como “Macario”, “No oyes ladrar a los perros” o “El hombre” son cuentos que no salen tan fácil de la mente. Además admiro mucho a Borges, (el Aleph es una obra maestra) a Cortázar y Edgar Allan Poe. De mis contemporáneos, me gusta y recomiendo la obra de Limedis Castillo, Julio Cesar Guzman, Juan Guerra  y Johnny Beleño. Ellos son narradores compañeros del taller de quienes he aprendido muchas cosas y les tengo un gran respeto.

Por último, ¿Dónde podemos adquirir su libro?

La obra pueden adquirir la versión digital en Amazon Kindle y la edición física para Colombia y Venezuela, pueden escribir a @ediciones_el_lunario y con gusto gusto podemos enviársela.